Jornada de resaca electoral, tras los comicios municipales y autonómicos del domingo, 27 de mayo. Con los datos en la mano, es hora de escudriñar en cada uno de los resultados y que cada cual saque sus propias conclusiones, analicen los datos y se apliquen el cuento. Pero como pasa siempre que hay elecciones, todos ganan y no pierde absolutamente nadie. Aunque en Castilla-la Mancha, y siendo objetivos, todos han ganado y perdido, dependiendo de los parámetros que se midan.
Para el PSOE el triunfo de estas elecciones, con algo más de 232.000 votos sobre el PP, supone la séptima mayoría absoluta consecutiva. Desde luego, no se puede negar que estamos ante un nuevo triunfo socialista, el primero en el que José Bono no participaba de forma activa y el actual presidente José María Barreda, puede respirar tranquilo viendo el apoyo del electorado. Pero los resultados han sido algo más bajos que en la anterior legislatura y eso hace que bajen dos escaños en el Parlamento regional.
El PP, por su parte, también estrenaba candidato en estas elecciones. María Dolores de Cospedal llegaba a la Comunidad, a menos de un año de la cita con las urnas, con mucho trabajo por hacer y muy poco tiempo en el que desarrollarlo. Y parece que no lo ha hecho mal del todo, ya que la formación política que preside ha subido los tres escaños que ha bajado el PSOE, además de conseguir mayorías en algunas capitales de provincia importantes, como Cuenca, Ciudad Real y Guadalajara. No han tenido tanta suerte en Toledo y Albacete, donde el PP ganó en número de votos, pero perdería las Alcaldías por posibles pactos bipartitos entre los partidos de izquierdas, como es previsible.
Hay que hablar también de Izquierda Unida, que de nuevo, se queda sin representación parlamentaria, debido a una "ley injusta" como reivindica insistentemente el coordinador regional de la formación, Cayo Lara, pero que de momento sigue vigente. Aunque los datos que se desprenden de estas últimas elecciones permiten ver un incremento significativo de electores que apoyan a IU, convirtiéndose incluso en la llave para gobernar de algunos Ayuntamientos importantes, como Toledo o Albacete.
Así las cosas, no sé si los máximos responsables nacionales de los diferentes partidos politicos verán en estos resultados un posible avance, en cuanto a intención de voto, de lo que puede pasar en las elecciones generales de 2008, pero desde luego no estaría mal analizar pormenorizadamente la situación.
Volviendo a Castilla-la Mancha, José María Barreda, tiene cuatro años por delante para seguir estando al frente del Gobierno regional, pero desde luego, que a nadie se le olvide, que María Dolores de Cospedal -que ha prometido que se quedará en Castilla-la Mancha como oposición- viene pisando fuerte. Tampoco debe olvidar Barreda que en la legislatura de Cortes, que se abrirá dentro de unas semanas, se comprometió a debatir el asunto de la representación parlamentaria; lo que, en principio, favorecerá a IU, la formación que lidera Cayo Lara, en cuanto a una posible presencia en el Parlamento Autonómico. Así que, habrá que esperar, pero mientras tanto, nadie se puede dormir en los laureles.