El tercer aspirante más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, François Bayrou, anunció en la tarde de este miércoles que no apoyará a los dos candidatos en la convocatoria definitiva, Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal, que se celebrará el próximo 6 de mayo y de la que saldrá el próximo presidente de la República.
Su decisión la ha hecho pública en una esperada rueda de prensa destinada, en principio, para evaluar los resultados de la primera vuelta. En ella, el dirigente centrista rechazó dar ninguna indicación concreta a sus votantes de cara al 6 de mayo y se refirió también a sus propias intenciones.
"En este momento todavía no sé lo que haré", dijo Bayrou, para quien las dos opciones en liza
"presentan inconvenientes".
Sin embargo, dejó una puerta abierta a cambiar de idea una vez se haya celebrado el debate televisivo del 2 de mayo, aunque sin aceptar la
"sumisión" a uno de los grandes partidos ni tampoco integrarse en el próximo Gobierno.
Del presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) dijo que tiene connivencias con poderes económicos y periodísticos y que agravará la separación entre los franceses, mientras que a la representante del Partido Socialista (PS) la criticó por proponer al Estado como único factor para resolver los problemas.
Para Bayrou, Sarkozy
"tiene gusto por la intimidación y puede concentrar el poder como nadie antes", con un modo de
"ejercer el poder" que incluye
"el control de la prensa".
Sobre Royal, el centrista reconoció que es más
"atenta" a cuestiones como la mejora de la democracia y la reconstrucción del tejido social, pero aseguró que su programa electoral es negativo porque va contra el
"equilibrio" político, económico y social necesario".
Bayrou también anunció la creación de una nueva formación de centro que se presentará a las elecciones legislativas de junio, probablemente bajo el nombre Partido Democrático, tras haber constatado que en Francia
"ya hay tres fuerzas, no sólo dos".