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Es probable que haya llegado la hora: la política en nuestro país se tiene que realizar con seriedad y sensatez. Al margen de los chismes y la rumorología. Durante la era del priísmo muchos fueron los personajes folclóricos que le dieron sabor al caldo del quehacer público, tal es el caso del ex gobernador guerrerense Rubén Figueroa –su hijo Rubén Figueroa Alcocer, también lo fue-, quien acuño la frase de “la caballada está flaca”, para describir las pocas posibilidades que les veía de suceder en el encargo presidencial a José López Portillo, aquel quien iba a defender al peso “como un perro”. O está también el caso de Manuel Bernardo Aguirre, ilusionado en la madurez con dos cosas: terminar sus estudios de primaria y ser gobernador de su natal Chihuahua.
Es el caso que algunos panistas se pintan solos para eso del folclorismo. Y hay que decirlo, con mucho aderezo de sin razón, de comprar pleitos entre ellos mismos, tal es el caso de Manuel Espino, ex dirigente nacional del PAN, a quien se le olvidó que su “gallo” en las pasadas elecciones primarias del panismo a la presidencia de la República, era Santiago Creel, soñador en una noche de verano de este 2010 que podría ¡ahora sÍ!, llegar a ser el abanderado blanquiazul para la que será muy reñida pelea, primero entre los aspirantes panistas a la candidatura por Los Pinos, y luego la competencia que culminará en poco menos de dos años, en julio de 2012.
¿Es mago Espino para decir que “desde Los Pinos” se orquestó lo que hasta ahora parece su anunciada salida del PAN? ¿Con base en que datos duros hace tan temerarias aseveraciones, este Espino que se ha caracterizado por su estridencia, sus envalentonamientos y su falta de respeto para la investidura presidencial, tal si estuviera asegundando al autollamado “legitimo” Andrés Manuel López Obrador, a quien por cierto Fidel Castro, ya le dio el “beso del Diablo”, con esos desmesurados elogios para un AMLO, que sería el bolivariano que faltara gobernando a México, país vecino de los Estados Unidos?
Espino perdió la brújula. El quien fue cercano al ex presidente Vicente Fox, conoce el sistema político mexicano y el accionar del PAN, en donde el presidente nacional en turno en este momento es César Nava, encargado y responsable históricamente de meter las manos para asuntos tal es el de la expulsión, de Espino, por faltoso y acelerado, sin omitir a Femat de Aguascalientes, insurrecto que será panista. ¿Qué Espino, jura “seguirá” siendo panista si lo expulsan del PAN? Que no invente. Es sólo otro acto de magia que quiere concretar Espino, cual prestigiador de barriada, al pretender engañar a la audiencia. Espino rompió lanzas contra su partido, desde que Creel, no fue electo candidato a la presidencia de la República por el PAN. Se convirtió en “enemigo” del presidente Calderón, tal si se tratara de un “Noroña” o un “Noconstanzo”, algunos de la pléyade del fallido y nunca justificado “Sadow Cabinet”, otro de los cuentos de Obrador.
Ahora pues, que Espino no se queje si lo expulsan del PAN, un partido del que ha renegado y ha denostado. ¿No conoce quien fuera dirigente nacional azul, que existen reglas perfectamente claras, en nuestro sistema escrito y no escrito de partidos, que deben respetar, quienes ya no están en el poder? ¿Qué esperaba, que le dieran un premio o una condecoración por su actitud de denostar a la agrupación política que él dirigió? Por lo que se ve, Espino emmulará los pasos de ese saltimbanquie de la política que es Porfirio Muñoz Ledo, ex líder del PRI, del PRD, ex embajador Foxista y ahora “amlista de corazón”. Sólo que para ser émulo de Porfirio a Espino le falta algo esencial, en política: talento. Quizá Espino equivocó la profesión y no estaría mal de cronista en algunas de esas nuevas cadenas televisivas en donde la lucha libre es narrada con poca enjundia. Ahí Espino tendría quizá donde desfogar su mal humor y peor lengua.