Allan Stewart Konigsberg, más conocido como
Woody Allen, es uno de los directores más conocidos de todos los tiempos, gracias también a su faceta de actor principal de muchos de sus filmes. En una carrera tan larga, con más de 40 películas a sus espaldas, ha habido tiempo para todo, obras maestras, resbalones o, sencillamente, buenas películas. Lo curioso del caso es que haya conseguido hacer una carrera tan amplia con su escaso éxito de público en su país natal. EEUU siempre ha considerado a Woody Allen un extraño, algo normal si se piensa que Allen siempre ha vivido al margen de Hollywood. Incluso cuando en los tiempos de “
Annie Hall” (una película en la que ya se veía su alergia a la Meca del Cine) decidieron premiarle con un Óscar el bueno de Woody prefirió quedarse en Nueva York tocando el clarinete.
El director de
“Manhattan” comenzó su carrera como cómico, escribiendo para otros y finalmente subiéndose él mismo al escenario, sus primeros escarceos con el cine fueron su colaboración en el guión de “
What´s new pussycat”, una parodia de las películas de James Bond, en la que tabién apareció como actor. Era el año 1966, fue ese mismo año cuando cogió una película japonesa sustituyo los diálogos por unos suyos y editó el resultado como “
What´s up tiger Lily”. Pero dejando aparte ésta marcian
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ada su primera película fue “
Toma el dinero y corre”, un falso documental que nos habla de Virgil Starkwell, un atracador de lo más incompetente. La película fue un inesperado éxito de taquilla y permitió al director conseguir un contrato con United Artists que le permitía el control creativo de sus películas, algo bastante inusual en cualquier época.
“
Toma el dinero y corre” abrió la primera etapa de la carrera de Allen, la puramente cómica y de aprendizaje en el terreno cinematográfico. En esta etapa Allen prima el gag por encima de la estructura formal. Aun así su primera etapa nos deja algunas de sus películas más divertidas como “
El Dormilón” o “
La última noche de Boris Gruschenko”. Precisamente en esta última película se vislumbraban algunos de los elementos de madurez que eclosionarán en su siguiente etapa.
La etapa de madurez
“
Annie Hall” fue la película que nos descubrió al Allen cineasta, fue esta película la que redefinió sus comedias, trayendo una mayor sofisticación y una complejidad personal a su cine. Además la película se apoyo en elementos autobiográficos, lo que le dio mayor peso emocional. “
Annie Hall” se realizó poco después de la ruptura entre el director y la actriz principal,
Diane Keaton, la que h

abía sido musa de Allen desde el principio de su carrera. La relación profesional continuó hasta que en la vida del neoyorquino apareció
Mia Farrow que se convertiría en su nueva musa y amante hasta su escandalosa ruptura a principios de los 90.
El cine de Allen se convirtió en un bucle que giraba en torno a los temas que más le preocupaban, la muerte ("
No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra, sino simplemente no muriéndome."), el arte ("
No puedo escuchar mucho a Wagner porque enseguida me entran ganas de invadir Polonia."), el sexo ("
El sexo es como jugar al bridge. Si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano."), la religión ("
¡Si Dios tan solo me diera una clara señal!..., como hacer un generoso depósito a mi nombre en un banco suizo.") y las relaciones sentimentales con amplias dosis de infidelidad ("
El amor es la respuesta, pero mientras esperas la respuesta, el sexo plantea algunas preguntas bastante interesantes."). Cuando Woody se ha salido de sus temas y de su estilo y ha querido rendir homenaje a sus ídolos cinematográficos no ha salido muy bien parado. Así
“Interiores” o
“Septiembre”, sus películas más bergmanianas, no están entre lo mejor de su filmografía, como tampoco
“Recuerdos” (su particular
8 y ½) ni “
Sombras y niebla” (su homenaje al expresionismo alemán). Las películas de Allen siempre han funcionado mejor cuando sus neuras personales encuentran el mejor contrapunto en sus afilados diálogos cómicos.
Los años 80 fueron especialmente prolíficos para Allen, se podría llamar su época Farrow, por la omnipresencia de esta en sus películas.

Entre las más destacadas se encuentran “
Hannah y sus hermanas” y “
Delitos y faltas”, una historia a la que volvería a recurrir para realizar la que ha sido la última gran película de su catálogo: “
Match Point”. Y es que Allen no anda precisamente atravesando los mejores momentos de su carrera, a pesar del éxito de público de “
Vicky Cristina Barcelona”, la crítica parece haberle abandonado hace tiempo. Pero la verdad es que hay que añadir que cada vez es más difícil no tener una sensación de desilusión después de nuestra cita anual con el director de “
Desmontando a Harry”.
Los últimos tiempos
El siglo XXI no comenzó bien para Woody que encadenó “
La maldición del escorpión de Jade”, “
Un final made in Hollywood” y “
Todo lo demás”, tres pinchazos consecutivos para un hombre acostumbrado a entregar por lo menos una buena película de cada dos. “
Melinda y Melinda” supuso un ligero repunte que pareció confirmar “
Match Point”, la primera película que rodó fuera de Maniatan y que pareció inyectar nuevas esperanzas en Allen. Desde entonces lo más destacado de sus películas han sido los minutos en los que aparece
Penélope Cruz en “
Vicky Cristina Barcelona”, muy poco para un director que nos ha entregado algunas de las mejores películas de los últimos 40 años.
La confianza nunca se pierde y Woody Allen nos ha dado tantas buenas películas que teniendo tres nuevas oportunidades a la vista, “
Si la cosa funciona”, la película que acaba de rodar y el proyecto con la
Bruni, siempre podremos soñar con una nueva “Manhattan”… aunque sea con la señora de Sarkozy reemplazando a Diane Keaton.
Terminemos con una reflexión de Woody sobre la vida:
"
Hay un viejo chiste, Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña, comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa."
Os dejo ahora con una lista de las películas de Woody que hay que ver sí o sí:
La última noche de Boris Gruschenko (1975)
Annie Hall (1977)
Manhattan (1979)
La Rosa púrpura del Cairo (1985)
Hannah y sus hermanas (1986)
Delitos y faltas (1989)
Misterioso asesinato en Manhattan (1991)
Balas sobre Broadway (1994)
Desmontando a Harry (1997)
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