Su discurso, largo y repetitivo, giró en torno a tres ejes: reivindicación de la línea marcada hace un año en Feria Valencia, invitación a pactos con todos de cara a los resultados de las próximas elecciones generales y la omisión de cualquier referencia a los asuntos espinosos como el caso
Bárcenas -quien no estuvo presente en la celebración- en el marco de la investigación de la trama Gürtel.
Sobre los principios del partido, la primera declaración de intenciones ante los más de 5.000 asistentes al acto fue rotunda.
“Un año después, podemos decir: somos los mismo, nuestros principios no han cambiado. Sonlos de siempre; los del pasado, los de ahora y los del futuro. Las convicciones no se abandonan nunca y nosotros no lo hemos hecho”, señaló.
Dentro de la nueva línea bautizada hace un año,
Rajoy también quiso hacer un guiño al pasado aunque los dirigentes de esa etapa brillaron por su ausencia en Valencia.
“Asumimos todo nuestro pasado, con sus aciertos y sus errores. Los aciertos, especialmente en la etapa del gobierno de José María Aznar, son nuestro aval para el futuro. Los errores, las lecciones que hemos aprendido para mejorar y ser merecedores de la confianza de cada vez más españoles”, afirmó.
Este recordatorio fue adobado con un gesto de integración para las distintas familias del partido.
“Aquí no sobra nadie y hacemos falta todos. Hay que superar viejas historias. Yo me comprometo a buscar el tiempo necesario para fortalecer la cohesión de este partido”, proclamó el líder popular.
Rajoy, como hicieron antes sus teloneros -
Francisco Camps,
Rita Barberá,
Alfonso Rus y
Nacho Uriarte-, reivindicó los resultados cosechados en las elecciones gallegas -pese a que el artífice del triunfo,
Núñez Feijóo, no estuvo presente-, las vascas -
Basagoiti sí que estuvo- y las europeas -con
Mayor Oreja en el auditorio-. También pidió tensión para mejorar el resultado de las autonómicas de 2007. Pero su verdadero objetivo son las generales. Y pensando en esos comicios tendió la mano a alcanzar acuerdos.
“Hemos acreditado nuestra capacidad de interlocución con el resto de las fuerzas políticas (…). Podemos llegar a acuerdos sin renunciar a nada. Hemos vencido una peculiar manera de hacer política: al del aislamiento y el cordón sanitario.”, espetó.
En la misma línea, volvió a lanzar el reto a
Zapatero de someterse a una moción de confianza.
“Son ellos los que están faltos de apoyo, los que viven a salto de mata negociando cada semana con unos y con otros su supervivencia política”, añadió.
Soluciones a la crisis
Tan convencido como de los principios el partido se mostró de las soluciones que el PP puede aportar a la crisis. Rajoy se comprometió con las pymes, con los autónomos y con las familias a luchar contra otra subida de impuestos. El líder de los populares instó a Zapatero a buscar soluciones que alivien la situación económica actual pero que sirvan para largo plazo en lugar de actuar
“a salto de mata”.
Rajoy criticó que el Gobierno
"pacte una tarde la reforma laboral con un grupo, y a la mañana siguiente la deseche después de hablar con otro grupo político". El líder de los populares abogó por la austeridad al tiempo que denunció que el Ejecutivo socialista
“teje y desteje” a su antojo para mantener su posición parlamentaria.
“La austeridad es también el esfuerzo mínimo que los ciudadanos pueden exigir a los poderes públicos cuando están sufriendo el rigor de la crisis", aseveró.
A diferencia de en anteriores ocasiones en las que Rajoy ha pronunciado un discurso con marcado carácter valenciano, esta vez sólo se refirió a Francisco Camps y al PP valenciano para felicitarles por los resultados obtenidos en las europeas.
Discurso de Camps
Al igual que Rajoy, Camps también cargó contra el Gobierno de Zapatero e instó a este a convocar elecciones.
“España es una gran nación pero está mal gobernada. Ahora se respira optimismo porque los españoles saben que el PP puede ganar las próximas generales”, señaló.
El presidente de la Generalitat también coincidió con Rajoy en sus palabras sobre la cohesión del PP. Camps se mostró convencido de la capacidad de triunfo del partido en los próximos comicios generales y se comprometió con el presidente de su partido a conseguir alcanzar los 1,5 millones de votos en la Comunitat.
Así, se comprometió a trabajar para conseguir una victoria que
"está cerca, es posible, es necesaria y se llama Mariano Rajoy en la Moncloa", sentenció. Para lograr este objetivo Camps pidió a los militantes populares un esfuerzo frente a la España de "tristeza y crispación".
Realizando un simil con el desembarco de Normandía anunció que
"el PP ya ha desembarcado para ganar la Moncloa" tras las victorias en Galicia y en los comicios europeos.
En clave valenciana, Camps lamentó que la Comunitat ha sido tratada por el PSOE
"de forma despiadada" y retomó las habituales reivindicaciones sobre el agua, la llegada del AVE y el reconocimiento de los cinco millones de valencianos.
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