La operación, que ya había sido aprobada por el juez de un tribunal de quiebras el pasado 1 de junio, ha sido paralizada por la magistrada Ruth Bader Ginsburg, ante el recurso de apelación presentado por tenedores de deuda que consideran que la valoración de los activos de Chrysler es "demasiado baja".
Chrysler, en suspensión de pagos desde el 30 de abril, había pedido autorización al juez Arthur González para vender los activos de la empresa a una nueva compañía que estaría controlada por Fiat, una operación que cuenta con el beneplácito de la Casa Blanca.