¡Ése no es mi país!
"Hay ligereza, estupidez y la falta de humanidad en uno y otro bando... ¿hasta cuándo?"
Encima de la inseguridad, la corrupción, el desmadre, la inflación, los atropellos, el abuso de poder, la escasez... los venezolanos nos enfrentamos a otro problema que menoscaba las bases de cualquier sociedad: el fanatismo político traducido en racismo, clasismo y otros "ismos" deleznables.
El lunes de la semana pasada -una vez más- tuve que bloquear en el Twitter a unos partidarios de Chávez que en vez de intercambiar opiniones, argumentar y debatir, optaron por caerme a improperios. Sé que no es la primera vez ni será la última, pero siempre es triste constatar que la división del país va más allá de la política.
Esa misma tarde entré en Facebook para leer los comentarios que habían hecho de mi artículo, cuando me encontré que alguien había publicado una foto de tres mujeres y la había etiquetado como la de "las asesinas de los perros en Margarita". No había nombres, ni pruebas de su responsabilidad. Pero la mayoría de quienes leyeron la noticia habían llegado a la conclusión de que sí eran las asesinas, porque eran "feas", "chavistas" y tenían "cara de asesinas" como si hubiera un fenotipo de tal cosa. Con pocas excepciones, quienes comentaron, unas dos decenas de personas, estuvieron muy de acuerdo en el juicio previo y a priori y en la descalificación de aquellas personas "por la pinta".
¿De qué se quejan de Chávez y de los chavistas entonces? ¿Es que cuando Chávez y sus seguidores se burlan, degradan, insultan -cosa que hacen con frecuencia- es malo, pero si quien lo hace es alguien que no es chavista, está permitido?...
Yo he combatido a los "ni-nis" porque creo que no se puede ser neutral ante los exabruptos que estamos viviendo. Sin embargo, ese día me sentí como la propia "ni-ni", no solo porque no pertenecía ni a un lado ni al otro, sino porque me sentí una extraña en mi propio país.
Yo no crecí en un país así. Yo desconozco un país así. Yo no quiero vivir en un país así. Todas las veces que me ha tocado hablar de Venezuela en el exterior, uno de los aspectos en los que con más orgullo he hecho hincapié ha sido en la ausencia de prejuicios, en nuestro maravilloso mestizaje, en nuestra sublime parejería.
Ahora resulta que cada día hay más prejuiciados, más racistas, más clasistas... y todo por estar a favor o en contra de Chávez ¡Ése... ése no es mi país!