Sorprende la seguridad de
Zapatero a la hora de hablar de cambios. O de los 'no-cambios'. A pesar del forzoso cambio de ministro de Justicia, tras la dimisión del polémico
Fernández Bermejo, no quiere hacer cambios en su gabinete, por mucho que la crisis económica golpea sobre todo a los titulares de Economía, Trabajo e Industria.
Después de las múltiples preguntas sobre la economía y cómo nuestro país está afrontando al crisis financiera internacional, la prensa extranjera le acosó sobre el tema más delicado: su gobierno debilitado. La respuesta, muy preparada, no pudo ser más firme:
"No tengo pensado cambiar el Gobierno". Todo lo contrario. Respondió que está dispuesto a seguir trabajando para mejorar la competitividad del país en el extranjero potenciando, por ejemplo, el sistema educativo.
El diario británico '
Financial Times' fue a temas más delicados y en un reportaje habla de las últimas elecciones en el País Vasco y la retirada española de Kosovo. Conocedor que la nueva situación en Euskadi supone una pérdida de apoyos parlamentarios básicos para el PSOE en el Congreso de los Diputados, dice que el
"habitualmente alegre" Zapatero se ha quedado solo en el Parlamento. Además, no es especialmente duro con el controvertido modo de anunciar la retirada de las tropas de Kosovo.
Nada cambiará

Pese a las especulaciones, nada cambiará en el gabinete. O al menos eso es lo que quiere transmitir Zapatero. De nada ha servido el lamentable episodio del anuncio de la retirada de Kosovo. Ni
Chacón ni
Moratinos tendrán que ver las consecuencias, a corto plazo, de su descoordinación de comunicación.
En los últimos tiempos se ha hablado de que
Solbes no contaba ya con la confianza del presidente para afrontar la crisis, un rumor alimentado con las malas sensaciones de motivación presentadas en público, sin rubor, por el vicepresidente económico. También han estado en la picota mediática Moratinos, todo un veterano que no seduciría ya tanto a ZP como al comienzo de su etapa gubernamental, o la mismísima vicepresidenta
De la Vega, sobre la que decía que ya no presentaba un buen entendimiento con su jefe.
Lo que parece absolutamente descartado a estas alturas es un entendimiento con el PP para una gran coalición o como mínimo unos acuerdos en la línea de los Pactos de Moncloa del comienzo de la Transición. Ni la crisis unirá a los dos grandes partidos del país, por mucho que en Euskadi otra canción esté sonando y sí haya un apretón de manos para desalojar a
Ibarretxe del poder.
