Los componentes explosivos ya estaban mezclados e incluso se les había adherido el cordón detonante, por lo que, según el Departamento de Interior del Gobierno vasco, hipótesis apuntan a que se trataría de una entrega de material entre miembros de ETA, posiblemente con el objetivo de utilizar muy pronto como una bomba para la comisión de un atentado.
Un vecino de la zona avisó en la mañana de este jueves a la policía local de Getxo de la existencia de este objeto que, al parecer, ya había visto ayer, según el Departamento vasco de Interior. Trasladados al lugar, los agentes municipales constataron la existencia del recipiente y, en previsión de que pudiera tratarse de un artefacto o de un depósito de explosivos, procedieron a poner el hecho en conocimiento de la Ertzaintza.
Hacia las doce y media del mediodía, especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la policía autonómica vasca iniciaron la inspección del barril, localizado en el camino vecinal conocido como Estrada de Diliz. Allí estuvieron hasta pasadas las siete de la tarde, cuando concluyeron su labor y se llevaron los explosivos. para seguir analizándolos.
El barrio de Getxo de Andra Mari, donde se encontró el artefacto es una zona residencial de muy alto poder adquisitivo en la que viven muchos empresarios. En principio no se descarta que pudiera ser utilizada para ser explosionada allí mismo o quizás fuera a trasladarse a otro lugar.
Fuentes de la lucha antiterrorista han señalado que se investiga si este artefacto hallado en Getxo tiene relación con el 'zulo' localizado en Lesaka (Navarra) tras la detención a principios de enero de los etarras Igor Portu y Martín Sarasola.
Dos grupos 'legales'
Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas sospechan de que la banda tiene, al menos, dos grupos de 'legales' sin vinculación entre ambos actuando en la provincia de Vizcaya y coordinados por uno o más 'liberados' de la banda terrorista.
La última acción terrorista cometida por ETA en Getxo tuvo lugar el 11 de noviembre pasado cuando dos individuos colocaron sendas bombas en los juzgados de la localidad vizcaína.
La banda avisó de la colocación de una de ellas, dejando la segunda como bomba-trampa que no llegó a estallar. La manipulación posterior del detonador en dependencias de la Ertzaintza causó la amputación de varios dedos a uno de sus agentes. La Policía autonómica atribuyó la acción a los 'liberados' de ETA Arkaitz Goikoetxea y Jurden Martutegi.