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Campeón de la Copa Simón Bolivar

Guabirá vuelve a la liga

Guabirá vuelve a la liga

De la mano de su Director Técnico el argentino Tano Fontana, Guabirá salió campeón de la Copa Simón Bolivar, que la permite volver a la liga del Fútbol Profesional luego de cuatro años.

Fue épica, porque cuando la realidad se venía en contra y el equipo comenzaba a caerse a pedazos, vino el milagro, la victoria, la euforia y con ello el ansiado ascenso a la Liga. “¡Guabirá campeón!” retumbó en el Félix Capriles y de inmediato se desató la algarabía por el título de la Simón Bolívar. Eso sí, no fue fácil, porque los rojos jugaron casi todo el complemento con uno menos y, además, fallaron un penal que amilanó los ánimos pero no el corazón, para acabar festejando tras los tiros penales.

En el partido, Nacional Potosí fue más, y eso lo reconoció el mismo ‘Tano’ Fontana. Los de la Villa Imperial acabaron enteros, arrinconando a un rival quebrado en el medio porque no hubo armador, tras la roja a Agudelo. El mérito estuvo en aguantar atrás, con Godoy y Jensen a pura garra, y con el corazón de león de Ayala y el meta Salazar, que terminaron siendo los hombres clave para la sufrida victoria. En el banquillo rojo las caras pálidas se notaban a leguas y la tensión hasta provocó más de un lamento.

Angola, en el minuto 2, tuvo una inmejorable opción de abrir el marcador, pero desperdició un gran pase a Menacho queriendo devolver ‘gentileza’ cuando pudo haber fusilado a Moncayo. Los hinchas rojos, que coparon la preferencia, se ‘tironearon’ los pelos ante la desperdiciada chance. La jugada no amilanó a los potosinos que fueron creciendo de a poco, coparon el medio y comenzaron a ‘explotar’ los laterales. El más peligroso era Andrada, incontrolable para Arroyo que lucía lento.

Antes de ir al descanso vino la primera polémica de la tarde. Agudelo fue a la marca de Canalis con los brazos extendidos. Maldonado cobró la falta y sorpresivamente mostró la roja. Pese a los reclamos no había vuelta. El golpe anímico fue duro, porque el colombiano era clave en el juego. Su salida restó dinamismo a Guabirá y lo condicionaría para los 45’ que faltaban. En el descanso, la instrucción fue clara: esperar replegados atrás y salir con fuerza en el contragolpe utilizando a Menacho y Angola. La fórmula pudo haber dado resultado cuando apuntó al penal tras falta de Moncayo contra el ‘Loco’. Hubo abrazos en el banquillo, pero vino otro golpe. El mismo Menacho lo pidió, paró el balón y le pegó mal dándole la posibilidad al meta potosino de atajar. Era el segundo golpe anímico que recibía el equipo, que de igual forma siguió de pie. Con uno menos, Subirana y Jensen, por los costados, redoblaron esfuerzos, pero Nacional Potosí manejaba el balón a placer y tenía metido en su arco a Guabirá. Pudo haberlo liquidado con Sánchez, Canalis y Cabello, pero las manos de Salazar estuvieron ahí, no sólo para ahogar el grito en los 90', sino también en los penales, donde fue clave para tapar dos tiros decisivos y dejarle la chance a Angola, que marcó el último lanzamiento penal (4-3) que provocó el delirio entre los hinchas azucareros y de seguro en casi todo Montero.

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