Exigen la renuncia del gobernador Jorge Sobisch
Masivas marchas de repudio a la represión de Neuquén
Una multitudinaria manifestación en el centro de Buenos Aires repudió el asesinato del profesor Carlos Fuentealba registrado la semana pasada en la localidad sureña de Neuquén y la represión de los docentes de esa localidad. Exigió también la renuncia del gobernador Sobisch.
Las protestas, que se realizaron en todo el país, tuvieron como marco el paro de 24 horas dispuesto por la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) y el cese de tareas de 12 a 13 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT).
Las columnas de manifestantes marcharon el lunes por la avenida Corrientes, se concentraron en el Obelisco y desde allí se dirigieron por Diagonal Norte hasta el cruce con Maipú, donde se montó un palco a pocos metros de la Casa de Neuquén, vallada y custodiada por efectivos policiales.
Desde el palco, el dirigente gremial Hugo Yasky, pronunció un discurso, en el que sostuvo que el gobernador neuquino, Jorge Sobisch, "se tiene que ir" para "rendir cuentas ante la Justicia”.
Y remarcó: "No queremos el autoritarismo de Sobisch. No queremos un chivo expiatorio".
En alusión a los guardapolvos blancos con la leyenda "nunca más" que encabezaron la marcha desde el Obelisco, Yasky exhortó: "Nunca más al asesinato como forma de contestar la demanda social. Nunca más el asesinato como forma de reprimir el pedido de aumento salarial”.
El dirigente denunció a "los ideólogos, los que levantan la mano dura como bandera para gobernar a un país a los palazos" y remarcó que "el autoritarismo de Sobisch lo convierte en el responsable intelectual del asesinato de Carlos (Fuentealba) y tiene que irse para pagar con la cárcel el crimen cometido".
Por su parte, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, fue la encargada de leer el documento de consenso titulado "El límite es la vida", acordado entre los gremios, los sectores sociales y los organismos de derechos humanos.
"El gobernador de Neuquén admite que ordenó a su policía reprimir la movilización docente, pero no asume la responsabilidad por las consecuencias", dijo. Agregó que "como los comandantes de la dictadura, (Sobisch) intenta hacer pasar decisiones políticas como errores o excesos de subordinados fuera de control".
Cortiñas afirmó que el asesinato de Fuentealba es "un mensaje intimidatorio y disciplinador; disciplinamiento que pretende, a través del temor, limitar las demandas del pueblo argentino".
Docentes de distintos puntos del país expresaron su repudio vistiendo guardapolvos blancos con una cinta negra en señal de luto.
Al finalizar el acto se realizó una segunda marcha hacia Plaza de Mayo, organizada por agrupaciones sindicales y partidos de izquierda que no participaron del acto central.
Los manifestantes, que mantenían posiciones diferentes, esperaron concentrados en el Obelisco y al finalizar el acto central se dirigieron por Diagonal Norte hasta Plaza de Mayo, donde realizaron su acto de repudio a la represión policial.