red.diariocritico.com

La estupidez que nos atenaza

La conocida invectiva ¡Es la economía, estúpido!, ya se nos está quedando corta. Uno tiene la sensación que los distintos actores políticos en España, desde el Gobierno hasta el movimiento 15-M, pasando por los partidos mayoritarios y los minoritarios, todos y cada uno de los que tienen algún efecto en la opinión pública, siguen su propio guión como si nada grave sucediera o bien, todo lo contario, como si la debacle que estuviera por llegar fuera tan inevitable que no tendría mucho sentido cambiar el propio rollo. El Gobierno y su Presidente, sólo han conseguido salirse de su guión (“aquí no pasa nada y todo está bajo control”) a fuerza de palos y amenazas externas, y, claro, ahora eso parece más bien una traición ideológica. El principal partido de la oposición ha caído en la tentación de disfrutar la crisis, porque como demostraron las pasadas elecciones, eso sólo contribuye al derrumbe electoral del PSOE y a que el gobierno les caiga en las manos sin mayor esfuerzo. Los partidos minoritarios, los nacionalistas y los otros, juegan al conocido refrán de “a rio revuelto ganancia de pescadores” y no parece preocuparles demasiado la tormenta en que nos adentramos. Ni un puñetero esfuerzo por pensar seriamente la dimensión de la crisis en que estamos metidos hasta el cuello. Y los que sufren directamente la crisis y se rebelan, parecen ludistas renovados: dándole con todo a las máquinas (en este caso las máquinas financieras, es decir, los bancos). Pareciera que, puestos al borde del abismo, a todos nos hubiera entrado un deseo irrefrenable de danzar nuestros bailes regionales. Los representantes sindicales informan en los medios de comunicación la infidencia de que el Presidente de Gobierno les contó el susto que pasó cuando se dio cuenta de que era cuestión de horas que nos obligaran a un morrocotudo rescate y, como si eso no significara nada, siguen empeñados en dispararle a la reforma constitucional, a base de movilizaciones. Definitivamente, cabe la pregunta ¿qué diablos nos impide darnos cuenta de la emergencia en que estamos? Porque estoy seguro de que si se produjera un terremoto como el de Lorca a escala nacional, la unidad nacional y la solidaridad correspondiente surgirían por sí mismas ante la emergencia. ¿Y no estamos ante una emergencia económica que puede producir daños catastróficos en la vida de la gente? Un débil rayo de esperanza pareció que arrojaba algo de luz sobre el escenario, cuando los dos grandes partidos se pusieron de acuerdo para mandar un mensaje a los que mandan en Europa (y a los mercados globales) mediante una reforma constitucional para el equilibrio presupuestario. Sin embargo, no parece claro que eso sea realmente el comienzo del camino para un pacto nacional en orden a conseguir una política de Estado para salir de la crisis. Pues bien, ya nos estamos enterando de que quizás no hayamos visto lo peor del despelote: que Grecia abandone el Euro, que Italia se derrumbe financieramente y que España vaya detrás. Y si algo de eso sucede, nos agarrará a cada cual con su propio guión, incapaces de darnos cuenta de si no ha llegado el momento de pensar en común. Parece que una epidemia de estupidez colectiva nos atenaza.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
enviar a reddit

+
0 comentarios