Acostumbrado a sobrevivir haciendo frente no solo a las adversidades naturales sino también a la persecución humana -ya les contaba ayer que hay quien sigue con la clorofacinona-, El Topillo profesa una humildad franciscana y no es nada dado a sacar pecho. Todo lo contrario. Nunca ha ocultado sus meteduras de pata y resbalones, que los ha tenido, en buena parte por su natural querencia de pisar terreno pantanoso o resbaladizo.
Pero lo que lleva mal es que le reprochen que no se moje lo suficiente, cuando habitualmente lo hace, incluso a riesgo de perecer ahogado. Y en lo que respecta a los pronósticos sobre el nuevo gobierno de Juan Vicente Herrera, ha sido, con mucha diferencia, el que mas lejos ha llegado. Ayer les adelantaba con nombre y apellido seis de los componentes del nuevo Consejo de Gobierno: Tomás Villanueva, José Antonio de Santiago-Juárez, Pilar del Olmo, Antonio Silván, Silvia Clemente y Alicia García. Y además de eso auguraba que uno de los cinco a los que se daba por desahuciados podría ser repescado, caso que ha sido el de Juan José Mateos. Las otras novedades, Antonio María Sáez y Milagros Marcos, no han figurado en una sola quiniela.
El “tapado” para Sanidad ha resultado ser un médico psiquiatra que conoce de primera mano la Consejería, de la que fue gerente regional de Salud justo en la época en que el INSALUD pasó a la Junta. Sáez ha ejercido estos últimos años como asesor de su colega titular del “ala oeste”, función que le ha convertido en penitente seguidor de esta sección. El Topillo confía en que su ascenso al rango de consejero no suponga la pérdida de tan atento y cualificado lector.
Por lo demás, no es misión de este roedor el sesudo análisis de los cambios introducidos y el reequilibrio derivado de los nombramientos y ceses. A propósito de estos últimos, cobra fuerza la idea de que María Jesús Ruiz disfrutará el escaño de senador de la comunidad autónoma que de momento ocupa José Valín. Del destino de los otros “caidos”, Guisasola, Salgueiro y Antón, no hay de momento noticias, si bien el último ya fue anticipadamente compensado con un escaño de procurador por la provincia de Palencia.
Despejado el primer nivel, veremos en que queda la criba de altos cargos (alrededor de 20) anunciada en el debate de investidura. Dicen que la figura de viceconsejero está en peligro de extinción, lo que no impide que algunos de los actuales sean reconvertidos en directores o secretarios generales. El escalafón tiembla.