Valcárcel hace el trabajo a la oposición
El presidente murciano, una vez más, ha estado “políticamente incorrecto” con sus declaraciones en las que insinuaba el copago para la sanidad y la educación, ante el déficit tan grande de las cuentas públicas en estos dos importantes servicios públicos. Al punto que desde el PP nacional le han rectificado inmediatamente, y finalmente tras su amago de sinceridad, ha tenido que simular con la plana mayor del PP, que no era eso lo que dijo, ni lo que quiso decir.
En cualquier caso, ahí quedan los registros de audio de su intervención en la que describió claramente una solución de mayor implicación económica de la ciudadanía en el sostenimiento de los servicios públicos, como si no pagáramos ya suficientes impuestos.
Pero en todo caso, lo que se evidenció fue el angustioso estado de ánimo, por el que puede estar pasando un responsable político como Valcárcel, que tiene la responsabilidad del mantenimiento de servicios públicos de esta naturaleza sin que disponga de liquidez suficiente para hacerles frente. Por lo que parece que más bien, verbalizó lo que pensaba ante la actual situación que mantiene la Comunidad Murciana, en la que él precisamente tiene gran parte de responsabilidad –acaso, compartida con el Gobierno de la Nación-.
Aunque tal planteamiento, por sincero que inicialmente fuera, no hace sino marcar el grado de incompetencia política, de quien incapaz de controlar y reducir el gasto público a su cargo, arremete de nuevo contra el bolsillo de sus propios ciudadanos, para tratar de arreglar el desequilibrio contable que parecen tener las cuentas públicas de la Autonomía Murciana. Y naturalmente, la pregunta se sirve sola, ¿qué hace un gobernante con ese ánimo, y esa ausencia de ideas, presentándose de nuevo a la reelección?, ¿acaso porque las encuestas le siguen dando como claro vencedor? No parece que esa sea suficiente razón moral para seguir cuando el grado de desmoralización llega a esos niveles. Puesto que aunque gane las elecciones de nuevo, si esto no se arregla pronto y bien, lo que realmente le recae es un “auténtico castigo” de administrar la escasez, de recibir quejas y protestas varias, que no parece que sean del ánimo de ninguna persona sensata.
Es evidente que hay que llegar a un pacto de Estado que ajuste un sistema de financiación más justo, que contemple una auténtica financiación municipal y autonómica, que corresponsabilice a los políticos de estas Administraciones con la recaudación y gasto eficiente, además de una mayor austeridad, y que se deje de mirar al gobierno nacional para pedirle continuamente que pague la cuenta.
Pero no es menos cierto, que hay que hacer una gestión más eficaz y austera desde las autonomías y desde los ayuntamientos.
En cualquier caso, Valcárcel con estos comentarios, le está haciendo el trabajo a la oposición política, acaso porque se encuentre tan “sobrado” que se puede permitir este tipo de comentarios, que son realmente torpes, como poco sinceras sus rectificaciones posteriores. Pero además, sus comentarios pueden anticiparnos sus propios planes, o incluso los de su partido, tras las elecciones; lo que naturalmente perjudica a su partido en aquellos lugares donde los resultados no parecen estar tan claros como en Murcia. Aunque tras las manifestaciones y actividad de empleados públicos regionales contra las medidas pretendidas por Valcárcel, probablemente nadie pueda dar la seguridad de una mayoría absoluta que antes nadie le discutía. Y desde luego, no sería lo mismo para Valcárcel gobernar con mayoría absoluta que intentar hacerlo con mayoría simple. Algo que, por este camino, bien podría suceder.
EL MIRAVETE