Por mor del afán de revisionismo que tienen algunos autodenominados liberales sobre la historia de la dictadura franquista siempre tienden a sesgar la historia de lo que ocurrió, por ejemplo, durante la entrada de las tropas nacionales en Barcelona. Siguiendo un discurso muy habitual en él -y en quienes son de su misma cuerda- Federico Jiménez Losantos (uno de aquellos que se ven obligados a proclamar, aunque muy de vez en cuando, que es antifranquista) en su Breve historia de España vuelve sobre el tema de la querencia de Cataluña por el dictador. Recuerda Losantos que en 1949 la gente lo aclamaba en Cataluña al grito de "Viva Francesc Franco" en una visita que hizo de dos semanas al país. Debería reconocer que, al igual que es de recibo admitir que, efectivamente, hubo catalanes que sintonizaron con el dictador, también había quien era movilizado sin mucha posibilidad de negarse a ello, a fin de dar lustre a las apariciones públicas del sátrapa. Y lo de catalanizar su nombre o poner placas en su honor en catalán... Claro, se permitía e, incluso, parecía folclóricamente gracioso siempre que supusiera un "ejemplo de regionalidad bien entendida".