Anticipándose a esa resolución, el Gobierno que tomó el poder de facto en Honduras anunció el viernes que se retiraba del organismo regional. El titular de la OEA, José Miguel Insulza, dijo ayer antes de la Asamblea que la renuncia de Honduras no tiene validez jurídica, pues proviene de un Ejecutivo no reconocido por la comunidad internacional.
La suspensión de Honduras fue aprobada por 33 de los 34 miembros de la OEA durante una Asamblea General Extraordinaria reunida en la sede de la OEA en Washington.
La decisión de la OEA se desprende directamente de la aplicación del artículo 21 de la Carta de la organización, que estipula que la suspensión de un país miembro puede realizarse debido a una "interrupción inconstitucional del orden democrático de un Estado miembro y que los pasos diplomáticos se revelaron infructuosos".
Es la primera vez desde que lo hizo con Cuba en 1962 que la OEA opta por suspender a uno de sus miembros.
La decisión de la OEA aísla todavía más al régimen instalado en Tegucigalpa y significa un claro apoyo de la organización internacional a Zelaya, que ha reiterado que planea regresar a su país hoy, acompañado de ‘varios presidentes’, a los que no identificó.
"Estoy organizando mi retorno (...) nos vamos a presentar al aeropuerto internacional de Honduras en Tegucigalpa con varios presidentes, varios miembros de la comunidad internacional (...) Este domingo estaremos en Tegucigalpa", dijo Zelaya a la cadena Telesur.
Y al llegar a Washington para la Asamblea General de la OEA, el depuesto mandatario se declaró ‘optimista’, poco antes de que el secretario Insulza pidiera a los representantes la suspensión de la membresía de Honduras en el organismo.
Insulza señaló, en presencia del depuesto mandatario hondureño, que "no existe ninguna disposición de las autoridades de facto de Tegucigalpa de restablecer a Zelaya".
Dijo también haber percibido un clima creciente de ‘polarización’ en Honduras que hace necesario buscar un diálogo político interno, aunque para ello primero "se tiene que restablecer la institucionalidad" en el país y expresó su temor por el regreso de Zelaya.
En las calles, entre tanto, centenares de seguidores de Zelaya se congregaron en las inmediaciones del aeropuerto de Toncontín, mientras militares reforzaron el cerco en torno a la terminal.
Por la mañana, miles de personas, buena parte de ellas procedentes del interior del país, se manifestaron en el centro de Tegucigalpa para exigir el regreso del depuesto presidente, como lo han hecho a lo largo de esta semana.
"Queremos a Mel", gritaban los manifestantes y aseguraban que no se irán de la capital, adonde a muchos les ha llevado varios días llegar debido a los obstáculos y controles que efectúan las Fuerzas Armadas en las carreteras.
Los partidarios de Zelaya se aprestaban a darle una apoteósica bienvenida, mientras sus detractores harán lo suyo para impedir su llegada, según aseguran en ambos bandos.
La demostración de lo que podría ser el recibimiento la dieron en Tegucigalpa miles de sus simpatizantes frente al aeropuerto Toncontín.
Los manifestantes se apostaron en un bulevar frente al aeropuerto, cuyas instalaciones fueron resguardadas por centenares de militares y policías, incluso con francotiradores.
La manifestación frente al aeropuerto, de más de 10.000 personas, se celebró sin incidentes.
Los detractores de Zelaya, por su parte, están convencidos de que no entrará al país.
Las autoridades hondureñas han advertido de que detendrán a Zelaya nada más pise el país, ya que está acusado de abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios, traición a la patria, entre otros delitos.
Iglesia católica apoya a Micheletti
La Iglesia católica de Honduras se posicionó ayer del lado del nuevo Gobierno de Roberto Micheletti, que asumió tras el derrocamiento a manos de los militares del presidente Manuel Zelaya, a quien pidió que medite su regreso porque eso ‘podría desatar un baño de sangre’.
En un comunicado de la Conferencia Episcopal, leído por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, la Iglesia también le pidió a la OEA que "preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras".
En un paréntesis y al cierre de la lectura del comunicado, Rodríguez hizo “un llamado al amigo José Manuel Zelaya”, a quien le recordó: "El día de su posesión usted citó claramente tres mandamientos de la santa ley de Dios: no mentir, no robar, no matar. Pensemos si una acción precipitada, un regreso al país en este momento, podría desatar un baño de sangre", acotó.
Según los obispos, "las instituciones del Estado democrático hondureño están en vigencia" y "sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas al derecho. Los tres poderes del Estado están en vigor legal y democrático de acuerdo con la Constitución de Honduras", subraya el documento. Agrega que cuando Zelaya fue capturado por los militares "ya no se desempeñaba como presidente de la República".
Zelaya fue depuesto por los militares el mismo día que debía realizarse una consulta popular con vistas a convocar un referéndum sobre la reforma de la Constitución, promovida por él, pese a tener una prohibición legal, lo que también recordó la Conferencia Episcopal.
En la jornada
Temor a que salte ‘la chispa’
El eurodiputado español Willy Meyer manifestó ayer su temor a que en Honduras pueda saltar ‘la chispa’ en cualquier momento y afirmó que la crisis política desatada el pasado domingo con el golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya ‘puede ir para largo’. El legislador de Izquierda Unitaria Europea calificó la situación de ‘dramática’ y pedirá que ese país sea excluido de las negociaciones comerciales con la UE.
Los golpistas en cabildeos
Las autoridades de facto de Honduras están tratando de revertir la imagen del país tras el golpe que depuso el pasado domingo al presidente constitucional, Manuel Zelaya, mediante ‘amigos’ que tienen en los gobiernos extranjeros, reconoció ayer la vicecanciller Martha Lorena Alvarado. "Estamos en conversaciones tratando de conseguir que el país tenga una ‘visión más amigable’, señaló Alvarado.
Caso puede pasar a la ONU
La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, dijo ayer que la postura de Honduras de no querer más relaciones con la OEA limita el margen de maniobra del organismo, y no descartó que se lleve el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU. Espinosa se mostró ‘preocupada’ por el hecho de que todo indica que ‘no va a ser posible’ la restitución de Manuel Zelaya de manera inmediata.
Reabrió canal de televisión
El Ministerio Público de Honduras reabrió ayer el Canal 36 de televisión, propiedad de un periodista seguidor del depuesto presidente Manuel Zelaya, y que había sido suspendido y militarizado tras su derrocamiento el domingo. La fiscal de Derechos Humanos del Ministerio Público, Sandra Ponce, ejecutó la orden de reapertura del canal en presencia de su propietario, el periodista Esdras Amado López.
Nicaragua denuncia conjura
El embajador nicaragüense ante la OEA, Denis Moncada, denunció ‘planes macabros’ de los sectores golpistas de Honduras para acusar a los gobiernos de Nicaragua, Cuba y Venezuela de promover una agresión armada en su contra. Ese plan se estaría fraguando con el apoyo de medios de comunicación para generar un estado de opinión que tienda a culpar de antemano a los gobiernos que apoyan a Zelaya.