Aguirre cambia la Ley de Cajas después de encantarse con Zapatero
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ofreció su última rueda de prensa, en una sala de la Asamblea regional, cuyo plenario estaba a punto de reunirse para aprobar en fecha inusual la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos autonómicos para 2009 que tanto debate ha generado por incluir la modificación de varias leyes, por vía de urgencia, sin más debate que el que se puede dar en poco más de media hora.
La mandataria, acompañada de su vicepresidente, Ignacio González, se coló en la rutinaria rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, que en esta ocasión se reunió en la sede parlamentaria de Vallecas, para hablar de Caja Madrid y de la financiación autonómica, después de haberse reunido con el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, hace unos días para tratar de estos mismos asuntos.
Aclaró a los compañeros de su partido que salió encantada de su paso por La Moncloa porque Zapatero le dijo lo que ella quería oír, se mostró confiada y dijo que sólo se demostrará si sido engañada por el mandatario español cuando se conozca el documento sobre la financiación autonómico que el Ejecutivo central se ha comprometido a hacer público antes de que finalice 2008.
En un claro ejercicio de recuperación de la cordura y del sentido común, Aguirre dijo que lo que le propuso Zapatero le convence y que habrá que esperar a ver el texto con los números y compromisos para sentenciar una cosa o la contraria, poniendo en evidencia las elucubraciones de sus compañeros del PP de Génova sobre el inicio de un idilio entre la ‘lideresa’ madrileña y su principal contrincante, Zapatero, al que lleva acusando de asfixiar financieramente a la Comunidad de Madrid desde que éste ganó sus primeras elecciones.
Poco después de visitar al presidente del Gobierno, con el que seguro habló de la reforma de la Ley regional de Cajas de Ahorro que cambia algunas reglas del juego en Caja Madrid y de algunos consejeros socialistas, reformó su proyecto de ley inicial para que el Ayuntamiento de la capital, liderado por Alberto Ruiz-Gallardón, perdiese representantes en la Asamblea General de la entidad crediticia madrileña presidida por Miguel Blesa, al que todos quieren echar pero sin que lo parezca. Al final, la Ley de Acompañamiento salió adelante, con el rechazo más absoluto de IU y la abstención del PSM.
El partido liderado por Tomás Gómez descalificó las reformas de Aguirre, a pesar de que ambos, Esperanza y Tomás, tenían un principio de acuerdo para despedir cariñosamente a Blesa, quien, por cierto, lleva en el cargo lo permitido por la ley y tampoco hace ascos a algún cambio o componenda que amplíe su mandato. Nadie, excepto el que lo colocó en el puesto, José María Aznar, y quien lo hizo posible, Ruiz-Gallardón, quiere que siga al frente de Caja Madrid. Aguirre aspira a tener más poder en esta entidad, igual que los que la ponen verde por lo que hace, pero nadie explica para qué.
Algunos dicen que para colocar a los suyos, cada uno a los de su bando, en el Consejo de Administración de Caja Madrid, que en la actualidad está lleno de personajes que en algún momento pintaron algo en la política institucional, como los socialistas Ramón Espinar o Antonio Romero, el gran líder de IU José Antonio Moral Santín o los populares Ricardo Romero de Tejada o Mercedes de la Merced, y también dirigentes sindicales como Rodolfo Benito. De sus prebendas y funciones concretas de los consejeros, poco se habla y todo está centrado en el interés de Aguirre de acabar con Blesa.