Millones de trabajadores en México tienen una Afore y nunca han abierto su estado de cuenta. La razón suele ser la misma: no terminan de entender qué es exactamente ese dinero, de dónde sale ni quién lo administra. Vale la pena aclararlo, porque se trata del ahorro que financiará una parte importante de tu vida después de los 60 años.
Una administradora, no un banco
Afore significa Administradora de Fondos para el Retiro. Es una institución financiera privada, autorizada y supervisada por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), cuya función es administrar e invertir el ahorro para el retiro de cada trabajador afiliado al IMSS o al ISSSTE.
La diferencia con un banco es importante. El dinero de tu cuenta individual no forma parte del patrimonio de la administradora: es tuyo, está a tu nombre y la Afore solo lo gestiona a cambio de una comisión anual sobre el saldo. Si la administradora desapareciera, tus recursos no desaparecerían con ella.
Cuando alguien se da de alta por primera vez ante el IMSS y no elige administradora, la CONSAR le asigna una de manera automática. Ese es el origen de una situación muy común: personas que llevan años cotizando en una Afore que nunca escogieron.
Tu cuenta individual está dividida en subcuentas
Este es el punto que más confusión genera. Tu cuenta no es una sola bolsa de dinero, sino varias subcuentas con reglas distintas:
Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (RCV). Es el núcleo del ahorro pensionario. Aquí caen las aportaciones tripartitas: las del patrón, las tuyas descontadas de nómina y la cuota social que aporta el gobierno. Es el saldo que la Afore invierte y sobre el que se calculan los rendimientos.
Vivienda. El 5% del salario que el patrón aporta al Infonavit (o al Fovissste). Aparece reflejado en tu estado de cuenta, pero la Afore no lo invierte ni lo administra: solo lo informa. Si no usaste un crédito de vivienda, ese saldo se suma al momento de pensionarte.
Aportaciones voluntarias. El dinero que tú decides depositar por encima de lo obligatorio. Es la única subcuenta que depende enteramente de ti y, en varias modalidades, permite deducir impuestos en la declaración anual.
Las Siefores: dónde se invierte tu dinero
La Afore no guarda tu ahorro en una caja fuerte. Lo invierte a través de las Siefores Generacionales, fondos de inversión agrupados por año de nacimiento. La lógica es sencilla: alguien de 25 años tiene décadas por delante y puede tolerar más riesgo a cambio de mayor rendimiento potencial; alguien de 58 necesita una cartera mucho más conservadora porque le queda poco tiempo para recuperarse de una caída de mercado.
Por eso no existe "la Siefore buena" ni "la Siefore mala": existe la que corresponde a tu generación, y ese fondo va volviéndose más prudente de forma automática conforme te acercas al retiro.
Qué conviene hacer hoy
Tres acciones concretas, en orden de dificultad:
- Averigua en qué Afore estás. Puedes consultarlo con tu CURP en el portal e-SAR de la CONSAR o desde la aplicación AforeMóvil.
- Revisa tu estado de cuenta. Llega tres veces al año y ahí verás tu saldo, tus semanas cotizadas registradas y lo que te cobraron de comisión.
- Compara el rendimiento neto de tu administradora con el del resto, dentro de tu grupo generacional. Es el indicador que publica mensualmente la CONSAR y el único que permite una comparación justa, porque ya descuenta la comisión.
Administradoras como InverCap Afore ponen a disposición asesoría previsional y herramientas de consulta en línea para quienes quieren entender su saldo antes de tomar cualquier decisión. El primer paso, sin embargo, no cuesta nada: abrir el estado de cuenta y leerlo.