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Le disparó cuando estaba de espaldas

Polémica por el apoyo de Macri al policía que mató a un ladrón que había atacado a un turista
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Polémica por el apoyo de Macri al policía que mató a un ladrón que había atacado a un turista

Tras ser sancionado económicamente

viernes 02 de febrero de 2018, 19:30h

La polémica se generó tras la sanción al policía Luis Oscar Chocobar, que tras defender de un ataque a un turista estadounidense se enfrentó a dos ladrones, y, cuando estos escapaban mató a uno disparándole por la espalda, puso a quienes lo defienden y lo ubican casi como a un héroe, y por el otro lado a quienes dicen que cometió un homicidio criticando que Macri lo haya recibido.

Las redes sociales rápidamente mostraron que en este caso la grieta existe como en ningún otro, ya que desde un lado aseguran que fue un homicidio el que cometió el policía, cuando no tenía ningún justificativo dispararle por la espalda, agregando que, el malhechor que lo acompañaba fue detenido y llevado a prisión, temiendo que este apoyo de Macri junto a todo el gobierno, le de vía libre para que en casos similares actúen de la misma manera provocando el “gatillo fácil”.

Por otro lado, y comparando la realidad con otros países, desde el otro lado de la grieta no solamente apoyan que el presidente haya recibido al efectivo, sino que cuestionan la sanción y llegan a pedir una condecoración para Chocobar.

Macri contó en twitter que “recibí al policía que defendió al turista en la Boca”; donde agregó que “Hace unos meses Luis Oscar Chocobar defendió a un turista estadounidense que había sido brutalmente apuñalado en un intento de robo. La noticia de la gratitud del turista con él conmovió a miles de argentinos, pero ayer nos enteramos que Luis será embargado por $400 mil pesos mientras se resuelve la causa por la muerte de uno de los ladrones. Hoy lo recibí en la Casa Rosada. Quería ofrecerle todo mi apoyo, decirle que lo acompañamos y que confiamos en que la Justicia en otra instancia lo liberará de todo cargo, reconociendo su valentía”.

En esa línea el jefe de seguridad de la Provincia de Buenos AIres Cristian Ritondo se mostró “sorprendido” por la sanción, y sostuvo que “Defendió a un turista poniendo en riesgo su vida cumpliendo con su compromiso de servir y proteger y termino embargado. Tendrá nuestro apoyo para que triunfe la justicia”.

Por otra parte, Gerardo Aboy Carlés, Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, resaltó que “Independientemente de lo que se opine del fondo de la cuestión, la audiencia y felicitación presidencial a un agente público acusado de homicidio culposo constituye una barbaridad sin precedentes desde el 83 y una clara intromisión en un proceso judicial”

A su vez el abogado Héctor Pedro Recalde, uno de los emblemas del kirchnerismo, remarcó que “Felicitar al policia que mató por la espalda a un ladrón como hizo Macri podría tipificarse como apología del delito” llegando a un extremo bastante delicado en su acusación..

El Cels emitió un comunicado que dejan en claro su postura con serias críticas al accionar del gobierno.

Comunicado del CELS:

El caso del policía Chocobar: la falsa alternativa entre “garantismo” y ejecuciones policiales

A través de este caso, y en un ejercicio de demagogia punitiva, el gobierno nacional busca nuevamente instalar la idea de que existe un “garantismo” que conduce a la impunidad de los delincuentes y que la alternativa a ello es “soltarle la mano” a la policía para que actúen sin respetar las reglas.

El 8 de diciembre de 2017 Luis Chocobar, un policía local de Avellaneda que estaba saliendo de su casa del barrio de La Boca, intervino después de una situación de robo en la que resultó gravemente herido un turista. Los asaltantes escaparon, Chocobar los persiguió y mató a uno de ellos, disparándole por la espalda. La investigación que lleva adelante el juzgado de menores encontró hasta el momento elementos suficientes como para procesar al policía, ya que habría trasgredido las normas más básicas de uso progresivo y racional de la fuerza, de cumplimiento obligatorio para todos los efectivos policiales. En el marco de una persecución o al intentar evitar una fuga, la fuerza letal sólo se puede utilizar como un último recurso cuando es necesario proteger la vida de alguna de las personas involucradas en el hecho, incluido el personal policial. No se trata de este caso. El robo ocurrió a más de tres cuadras del lugar en el que Chocobar disparó siete veces. Si un funcionario estatal utiliza un arma letal de manera injustificada y ocasiona la muerte de una persona que no era una amenaza a la vida del policía o de una tercera persona, se trata de un hecho al que los sistemas internacionales de protección de derechos denominan ejecución sumaria o extrajudicial y constituye una violación de los derechos a la vida y a la integridad física. Si el policía se equivoca sobre la existencia de una agresión o utiliza la fuerza en forma desproporcionada e irracional, el caso se puede resolver como un exceso en legítima defensa; es decir, el policía comete un delito por su negligencia.

En el día de ayer, el gobierno nacional decidió aprovechar la visibilidad mediática que adquirió el caso para hacer un ejercicio típico de demagogia punitiva y convirtió el caso en un asunto de Estado. El presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich recibieron al policía procesado, al que calificaron de héroe y cuya conducta describieron como ejemplar. Reprodujeron y convalidaron una versión simplificada y errónea de los hechos según la cual la intervención letal del policía habría sido la que salvó la vida del turista. Sin interesarse por las evidencias que hasta el momento acumula la investigación judicial, los funcionarios hicieron una apología de la violencia policial y dieron preocupantes mensajes de presión a los jueces. Incluso se sumó a estos mensajes el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, cuya misión debería ser promover los estándares de uso racional de la fuerza y recordarle su existencia al presidente y la ministra en situaciones como esta. No se puede promover la reforma y la profesionalización de las policías si, al mismo tiempo, se toma como indicador de éxito la muerte de personas. La idea no es nueva, ya estaba presente en gestiones retrógradas en términos de seguridad, como las de Ruckauf o Scioli. En las policías más profesionales es un indicador de eficacia que la policía mate menos y controle sus niveles de violencia para bajar los índices de delito.

Por el contrario, se busca nuevamente instalar la idea de que existe un “garantismo” que conduce a la impunidad de los delincuentes y que la alternativa a ello es “soltarle la mano” a la policía para que actúen sin respetar las reglas. La falsedad de esta dicotomía la demuestra el hecho de que el otro asaltante, que consiguió escapar, fue luego localizado y detenido. Ese podría haber sido el destino de Juan Pablo Kukoc, de 18 años, la víctima fatal del hecho.

La agresión a la que era pasible (el policía Luis Chocobar) no era inminente, ya que de las imágenes captadas por el domo instalado en la esquina de Irala y Suárez se observa que al momento de recibir los disparos (Pablo Kukoc, el asaltante que terminó muerto) corría por esa última arteria, sin darse vuelta en ningún momento y se encontraba a varios metros de distancia del oficial”.

El párrafo, extraído de la resolución del juez de Menores Enrique Velázquez, explica lo que hasta ahora no había quedado claro del caso que atrapó la atención de la agenda periodística: el ladrón que apuñaló a un turista estadounidense en el barrio porteño de La Boca en diciembre pasado resultó muerto por dos disparos que ingresaron a su cuerpo de atrás hacia adelante, cuando intentaba huir después de cometer aquel delito.

El juez Velázquez, según documentación a la que accedió Tiempo, consideró que Chocobar repelió una “agresión ilegítima, utilizando un medio racional, de una manera irracional y desproporcionada”. Las cámaras de seguridad mostraron que el delincuente Kukoc quería huir y a diferencia de lo que declaró el policía en su indagatoria, en ningún momento intentó volver sobre sus pasos para atacarlo.

En ese contexto, según el juez, “Chocobar no adoptó los recaudos que, incluso en esa situación, le eran exigibles para que su accionar resulte lo menos lesivo posible y, en consecuencia, ha ido más allá de contrarrestar el peligro creado por la agresión ilegítima”.

¿Qué fue lo que mató a Kukoc? Dos heridas de bala, una en la “región lumbar derecha, a seis centímetros de la cresta ilíaca” y la otra “en región posterior del muslo derecho”. La trayectoria de los proyectiles, en ambos casos, fue de atrás hacia adelante.

El fallo reconoce que el policía debía actuar. Eso no está en discusión. “No resulta cuestionada la existencia de una agresión ilegítima previa por parte del occiso, que habilitó la intervención de Chocobar”. Además, actuó correctamente al utilizar su arma porque “no contó con otros medios menos lesivos para impedir el accionar de Kukoc, agresión que fue rechazada de la única manera que pudo hacerlo atendiendo a las circunstancias de tiempo, lugar y modo del ataque”.

Entonces, ¿por qué fue procesado? En su declaración indagatoria, Chocobar dijo que mientras el asaltante que terminó muerto huía corriendo, al llegar a la esquina de Irala y Suárez “sobre Irala se dio vuelta como que quería volver contra nosotros y di dos o tres disparos al cielo, le grité que se tirara al piso y no lo hizo… siguió corriendo, le dije que se tirara al piso, a los siete u ocho metros se da vuelta haciendo ademanes de venirse y le disparo dos tiros y me tiro para atrás”. La filmación y el lugar de ingreso de las balas lo desmienten.

Tampoco es cierto que Chocobar le hubiera “salvado la vida” al turista estadounidense Frank Joseph Wolek. Cuando el policía llegó a la escena de la agresión contra el norteamericano, el asalto y las puñaladas ya se habían cometido y los agresores ya estaban huyendo, perseguidos por al menos tres vecinos del barrio de La Boca.

En una filmación que está descripta en la página 690 del expediente se observa una secuencia en la que primero aparece el turista norteamericano corriendo herido por la avenida Suárez hacia Patricios, que a las 8.18.42 horas “cae sobre la cinta asfáltica de la Avenida Suárez y siete segundos después se observa que aparece en escena un hombre vestido con pantalón de jeans, remera celeste y con una mochila en su espalda, quien apunta al joven tendido en el suelo con lo que aparenta ser un arma de fuego”.

Ese hombre es Chocobar. No sabía lo que pasaba, a tal punto que suponiendo que quien estaba tirado podía ser uno de los asaltantes, le apunta con su arma de fuego. En esas circunstancias llegó al lugar “un oficial uniformado de la Policía de la Ciudad, quien arribó al lugar empuñando su arma reglamentaria, y tomando distancia del hombre de remera celeste, quien luego de pocos segundos levanta su mano derecha como exhibiéndole algún elemento o credencial”.

Fue allí cuando Chocobar se identificó como policía ante su colega y salió en persecución de Kukoc, a quien finalmente disparó y mató.

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