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Un emprendedor de la vieja época

2016, el año que la ciudad y la colectividad le brindaron su merecido homenaje a Benito Blanco
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2016, el año que la ciudad y la colectividad le brindaron su merecido homenaje a Benito Blanco

A los 85 años disfruta su gran momento

A Benito Blanco el 2016 le resultará muy difícil de olvidar. Es que no a cualquiera se le realiza un emocionante reconocimiento por su trayectoria, más la declaración que le otorgara la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como “Personalidad destacada de la cultura”, el título honorario de presidente del Club Europeo, y el afecto recibido de la gente en su paso por el Buenos Aires Celebra España.

  • El Secretario General Sección Capital la UTHGRA, Dante Camaño, al entregarle una plaqueta lo calificó como un “hermano de la vida”,

    El Secretario General Sección Capital la UTHGRA, Dante Camaño, al entregarle una plaqueta lo calificó como un “hermano de la vida”,

  • Benito pasó a probar la exquisita paella de Rioja

    Benito pasó a probar la exquisita paella de Rioja

  • Junto a la gente de CEDEU preocupado por conseguir la nacionalidad española de quienes quedaron fuera en la Ley de Memoria Histórica

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  • Benito junto a la gente de San Roque

    Benito junto a la gente de San Roque

En el Buenos Aires Celebra España Benito, se sintió muy a gusto al acompañar al Embajador Español Estanislao De Grandes Pascual y al Presidente de la Federación de Sociedades Españolas José María Vila Alén, primero en el escenario principal y luego en la recorrida por los “chiringuitos”, en los que obtuvo solo muestras de agradecimiento por su labor.

Blanco, en diálogo con Diariocritico de Argentina contó que al recibir el afecto de todos los españoles se sintió muy “orgulloso de que la gente se acuerde de mí y eso es un honor muy grande, no siempre ocurre igual y me siento muy contento y que se reconozca lo mucho que hice y sigo haciendo por Argentina”.

Tras haber pasado unos días de los reconocimientos y distinciones, el laninense pudo analizar fríamente lo sucedido y consideró que “después de haber trabajado tanto por la colectividad y haber creado tantas fuentes de trabajo tanto aquí como en España, me lo reconocen y para mí es un honor muy grande”.

El ver en movimiento a la colectividad es uno de los motores que lo lleva a Blanco a seguir con su empuje. Con la experiencia de toda una vida, “ve bien” a la colectividad, y que él seguirá “luchando para que seamos más unidos cada vez, porque la unión hace la fuerza”.

Con sus vivencias a cuestas Blanco dejó un mensaje lleno de sabiduría para los “jóvenes que van a ser nuestro futuro: les digo que sigan trabajando cómo lo hice yo, para aportar todo lo que se pueda para esta Argentina que se merece todo porque es un país divino con gente realmente muy noble”.

Plaquetas, reconocimiento y gala en el Teatro Avenida

Cientos de amigos se acercaron a la mística Avenida de Mayo para participar de los homenajes que le realizaron al gallego Benito Blanco. Es que no podía ser otra que la Esquina de la Hispanidad el lugar elegido para distinguir a un emigrante que hizo leyenda con su esfuerzo trabajo y generosidad para ayudar a otros paisanos.

Benito, como otros miles de gallegos, llegó a Buenos Aires en el buque "Cabo de Hornos" el 27 de enero de 1952 y desde ese entonces gracias a su esfuerzo y capacidad, pudo realizar una carrera intachable tanto en lo humano como en lo profesional, que tuvo un desenlace que ni él hubiera soñado cuando dejara su amada Lalín en 1952.

Sus comienzos en el país fueron justamente en la Avenida de Mayo y siendo mozo en "El Internacional", al que luego rebautizaron "La Jaulita" por ser la mayoría de sus parroquianos procedentes de las Islas Canarias –algunos de ellos estuvieron presentes en el homenaje-, ya que era él único lugar dónde podían tomar sus botellitas –Benito los dejaba pasar- que traían desde España.

Benito no sólo fue quien propició el cambio de nombre del local sino que también se destacó por su generosidad e infatigable disposición para el trabajo.

Vivía en la pensión arriba de El Globo, todo el día vestido de mozo, hacía turno de doce horas, pero si su compañero faltaba él se quedaba las 24 horas.

Cuatro años ahorrando propinas, y cuando se llenó el cajón se asoció con Longueira y realizaba trabajos para los emigrantes, siendo ese su primer emprendimiento.

Luego la vida lo llevó a la provincia sureña de Río Negro, dónde tras haber sido engañado por un paisano, se encontró ante el desafío de producir ventonita, una tarea de la que no tenía idea, pero con su empuje llegó a venderle a YPF y luego a todas las empresas del sector, siendo su Minera Del Lago referente del sector minero nacional.

Cómo él mismo lo dijo antes de quebrarse por la emoción “creo que se han equivocado tantos homenajes en tan poco tiempo me cuesta creer, gracias, no puedo seguir”, pero no fue ninguna equivocación sino un premio a su trayectoria y a sus ganas de seguir colaborando por la colectividad.

Dentro de una calurosa y extensa jornada, el cónsul general de España, Francisco Torno en representación del embajador que se encontraba en España por reuniones de trabajo, destacó como cualidades de Benito Blanco el “trabajo, el esfuerzo y la solidaridad”, más su sentido de pertenencia a Galicia y a España a lo largo de toda su trayectoria. En sus palabras le agradeció por “este ejemplo y por este espejo que seguro muchos quieren mirarse” y por si quedara alguna duda de la vigencia del laninense le agradeció por todo lo que sigue haciendo por Argentina y por España.

El Presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida de Mayo Manuel Pérez Amigo, organización en la que Blanco es un activo participante, al entregarle la plaqueta resaltó la “quijotesca vida” del querido Benito.

Por su parte José María Vila Alen, presidente de la Federación de Sociedades Españolas, y amigo de Blanco, lo definió como una “figura emblemática de la colectividad española”.

Otro momento inolvidable para Benito fue cuando el Secretario General Sección Capital la UTHGRA, Dante Camaño, al entregarle una plaqueta lo calificó como un “hermano de la vida”,

Un Teatro Avenida lleno como en sus mejores tiempos

La elección del Teatro Avenida para realizar el homenaje no fue ninguna casualidad. Más allá de la cercanía con la “esquina de la hispanidad”, Benito Blanco forma parte de la historia grande del Teatro.

El terrible incendio ocurrido en 1979, que provocara el derrumbe de las instalaciones dejando al teatro prácticamente destruido, movilizó a un grupo de españoles para rescatarlo. Obviamente el grupo “Reconquista del Teatro Avenida” estuvo encabezado –entre otros- por Benito Blanco, y el empresario Florencio Aldrey Iglesias que luego se hizo cargo del teatro, quienes remodelaron y dejaron a nuevo el sitio que tuvo su reinauguración con Placido Domingo en 1994.

Es por eso que la emoción fue doble, y la entrega de plaquetas y los grupos que tocaron en el evento le dieron un marco ideal a una velada que quedará en el recuerdo de Benito.

Un ejemplo de lo que significa Benito para la colectividad quedó demostrado cuando llegó el turno de tocar al grupo Xeito Novo, sin dudas el más representativo de la música gallega en Argentina, que con su creatividad están a la vanguardia fusionando diversas corrientes musicales, con músicas tradicionales de diferentes lugares de raíz celta: Irlanda, Escocia, Gales, Bretaña francesa, Galicia y Asturias.

Ante la sorpresa de muchos, el gaitero Carlos Fernández Rial, alma del grupo, contó la importancia que tuvo Benito Blanco cuando Xeito Novo emprendió su primera gira por España, y con sus contactos ayudó en la organización de la misma, dando el empujón inicial para ir consolidando a esta banda, que, como no podía ser de otra manera le dedicó los temas que más le gustan al homenajeado.

Una de las grandes responsables de que al evento no le faltara un solo detalle fue su mujer, la escritora Mariana Vicat, autora del libro 'De Lalín a Buenos Aires, Benito Blanco, un gallego emprendedor', quien no paró de emocionarse durante toda la jornada. Vicat confió a este medio, que fueron muy fuertes los días previos al acto, y destacó la importancia de la presencia de “sus amigos de toda la vida”.

A la escritora le quedó como imagen de toda la jornada, uno de los momentos más emotivos y comentado por todos: cuando Benito besó la pared de "aquella Jaulita", que pudo "abrir" para desplegar su empuje, constancia y creatividad para conseguir un reconocimiento que en aquellos tiempos lejos estaba de imaginar.

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