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CLAP: un chantaje político que golpea por la comida

CLAP: un chantaje político que golpea por la comida

“Todo el poder para los CLAP, para ganar la guerra económica. Después, lo demás”, fue la sentencia del presidente Nicolás Maduro durante el cierre de la marcha oficialista del martes 24 de mayo. Más y más fuerza discursiva para la nueva célula social con la que se pretende controlar al pueblo venezolano a través de algo vital: comida.
La concepción de los CLAP es acabar con la reventa ilegal y con el desvío de alimentos de la red de alimentación estatal, al entregar las bolsas de comida directamente a estos grupos organizados, pero… ¿Cómo se conforman los CLAP? ¿Cómo llega la comida?.

En Caroní se han conformado muchos CLAP en comunidades de todo el municipio, e incluso hay experiencias de entrega de comida a través de Mercal, Friosa, Pdval y Alimentos Bolívar en varios sectores.

Tibisay Rosas, miembro del consejo comunal Cambalache sector III y del CLAP de su comunidad, indicó que hace mes y medio recibieron la primera jornada por parte de Alimentos Bolívar y la semana siguientes siguió Mercal. “Ahora hicimos la gestión con Friosa y estamos esperando respuesta”, desde hace tres semanas, sobre la siguiente jornada de alimentos.

Constituir el CLAP con los representantes requeridos y consignar el censo de familias en los supermercados estatales era el mecanismo inicial, pero ahora hay un tercer elemento que centraliza todo el proceso de entrega de alimentos: la sala situacional de los CLAP en el municipio Caroní.

“No teníamos conocimiento de que había que hacer ese otro paso, pero ya nos entregaron las planillas y la semana que viene estaríamos registrando el CLAP de nosotros”, indicó Rosas, quien asegura que con este mecanismo, “se evita lo penoso de las colas y la comida te llega a tu casa”.

La sala situacional

La sala de reuniones del edificio de la Dirección de Obras de la Alcaldía de Caroní, en el centro de San Félix, es el espacio físico donde funciona la sala situacional de los CLAP en Ciudad Guayana, aunque han rotado por varios espacios de la municipalidad, entre ellos la sala de reproducción de copias.

En el espacio, algunos funcionarios municipales manejan las planillas, y otros no identificados con ninguna institución oficial también registran los recaudos en una base de datos digital. Las planillas que rezan “conformación de los CLAP por comunidad” tienen el membrete del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y la página web donde registran la información es del Gran Polo Patriótico.

La información oficial de qué institución representaba ese registro de familias fue negada a Correo del Caroní. Esta sala situacional vendría a ser la tranca para que continúe la repartición de bolsas de comida en las comunidades, a juzgar por las manifestaciones de vecinos de la UD-300 que ya formalizaron su registro en el lugar desde hace 20 días y no han recibido respuesta, al igual que los vecinos de Las Malvinas.

Una fuente vinculada a la sala situacional de los CLAP en Caroní, que pidió no identificarse por temor a represalias, aseveró que allí tampoco se conocen los pasos a seguir, “solo estamos recibiendo planillas”.

Si yo quiero conformar un CLAP, tengo que saber los pasos, tengo que tener información…

No. Te digo por qué, porque se supone que la conformación de los CLAP la hace un grupo de personas que tiene liderazgo en una comunidad y que obviamente tienen que cumplir con un requisito, tienen que estar inscritos en el partido (PSUV), son cosas así, pero eso no quiere decir que el beneficio no llegue a todos (chavistas y opositores), porque el beneficio sí va a llegar a todos.

A partir de qué se entregan las planillas, ¿No está definido cómo le va a llegar la comida a la gente?

Eso lo tiene definido el propio gobierno.

¿El propio gobierno o el propio PSUV?

Bueno eso, el propio partido. Ellos tendrán su estrategia. Ahí solo se reciben planillas. La Gobernación (de Bolívar), que en este caso es la que está manejando la cuestión, ellos tienen varios municipios, y obviamente tiene que haber un municipio donde se va a rescatar la información (…) no se sabe si van a quedar todos los CLAP (…) se está digitalizando la información procurando que sea un CLAP por consejo comunal. Aquí se hace la recepción y de ahí no se sabe…

Rechazo a la exclusión

Pero no todos los ciudadanos saben de esta sala situacional. Nelson Reyes, dirigente del consejo comunal Eterno Comandante Hugo Chávez, del sector José Félix Ribas, en San Félix, reveló que el sábado 4 de junio recibieron la primera jornada de comida a través de los CLAP, y reclamó que “te ponen como condición para poder participar en la entrega de bolsas, que seas seguidor del Gobierno”.

Asegura que en su comunidad la jornada fue coordinada “por la sala de batallas, directamente”. En este sector de la parroquia Chirica, la popularidad del chavismo ha decrecido. No por nada en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, el circuito dio la mayoría de sus votos a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por primera vez en muchos años. Las ansias de recobrar popularidad regresan, aprovechándose del hambre.

Los vecinos de José Félix Ribas pagaron 2.230 bolívares por el combo que traía un kilo de arroz, dos paquetes de harina de maíz, un paquete de caraotas, una margarina y una bolsa de leche. “Después de tres meses que anuncian los CLAP aparecen con eso y me tiene que durar 15 días. Dime tú, qué bachaquero vas a frenar así, si eso no alcanza”, indicó.

“Tuvimos que alinearnos a las directrices en aras de no desviar el operativo hacia otros sectores. La misma carencia de la gente, que decía algo es algo y tuvimos que aceptar”, continuó Reyes. Aseguró que las planillas membretadas por el PSUV “vienen de las salas de batalla, los CLP y las UBCH, pero a mí, como soy oposición, no me dejaron participar. Soy del comité de contraloría del consejo comunal y no me dejaron para que yo no viera qué hacen”, con los alimentos y la distribución.

Por ejemplo, recuerda que los vecinos deben cancelar, aparte de los alimentos, un monto destinado a bolsas y flete. “Eso es una manipulación. La gente no tiene comida y le piden 200 bolívares extra para traslado y bolsa y los pagan pero, ¿Adónde va ese dinero?”, inquirió. Por 420 familias, son 84 mil bolívares que se destinan solamente a logística y no existen auditorías para controlar el accionar exclusivo de la dupla PSUV-Estado.

Mientras tanto las sedes de Mercal, Pdval e incluso el Abasto Bicentenario, ofertan poca o nula mercancía, pues el inventario se destina a las jornadas de los CLAP. Cada vez el Gobierno aprieta más el control social y político en un año donde, según el mandato constitucional, deben darse las elecciones regionales.

“Esto está muy mal, están aprovechándose del hambre de la gente y por eso se está generando el rechazo y el descontento con las políticas del gobierno”, aseveró Reyes.

Por su parte, Tibisay Rosas indicó que el registro posterior en la sala situacional, “son lineamientos que baja el Gobierno y nosotros acatamos. Dicen que es para darnos un código para gestionar con otras empresas de comida, llámese Alimentos Polar y otras” empresas en las que puedan obtener, además, productos de higiene personal.

Según la líder comunal, las planillas le fueron suministradas por Mercal, institución que contactó a los círculos de lucha popular (CLP) del sector para hacer llegar las hojas a los consejos comunales. Vale resaltar que los CLP son parte de las llamadas “bases del PSUV”, junto con las Unidades de Batalla Bolívar Chávez.

Qué dice el ministro

El ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, indicó el sábado 4 de junio, desde una reunión con el Ministerio de Educación Universitaria en Caracas, que “quieren difundir una matriz de opinión de que con los CLAP se quiere quitar la comida al pueblo. Queremos informar que los CLAP van directamente a la raíz del problema: al bachaqueo”.

De esta forma negó todo indicio de discriminación que gira alrededor del Sistema Popular de Distribución de Alimentos, tanto política como sobre la restricción de la venta al detal de los productos regulados en supermercados. “Esto es lo que le duele a la derecha, el poder popular organizado (…) aquí no hay ningún tipo de exclusión”, sostuvo el funcionario.

Marco Torres habló en un pase televisivo nacional a través de Venezolana de Televisión (VTV), en donde mostraron la entrega de bolsas de comida a habitantes del sector Marisapa, en el estado Miranda, indicando que durante ese sábado se repitieron 1594 jornadas como esta en toda Venezuela, repartiendo 4.200 toneladas de alimentos casa por casa.

En contraposición, el gobernador de Miranda y máximo dirigente de Primero Justicia, Henrique Capriles Radonski, refirió que “ponerle color político a los alimentos es verdadero fascismo”, en relación con los CLAP, el 7 de junio.

El martes 7 de junio la Asamblea Nacional tuvo como uno de sus puntos del día el “emplazamiento al Ejecutivo nacional sobre el carácter discriminatorio de los CLAP y la profundización de la crisis alimentaria en Venezuela”. Mientras no se fomente la producción, mientras siga reinando el desabastecimiento, y mientras los kilos de comida se sigan revendiendo a más de mil bolívares por rubro, la discusión continuará.
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